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Eslovenia es sin duda un paraíso en muchos aspectos. Sus inmensas praderas, con ese verde único, sus bosques, sus caminos,… y, desde luego, sus cuevas. Se suele decir que Eslovenia está por debajo hueca. Aunque esto es una exageración, en pocos sitios se ven tal cantidad de cuevas y de similares características. Esto es porque, sobre todo en la zona oeste, hay una gran actividad cárstica. En este breve viaje, de solo dos días, nos centramos en las dos cuevas turísticas más famosas (Postonja y Skocjan) así como dos lagos para que nos diera un poco el sol (lagos de Bohinj y Bled).

La primera cueva que vimos, tan turística como impresionante, fue la de Postonja. Este es el sistema de cuevas más grande que se conoce en Eslovenia, y eso es mucho decir en un país en el que si te pones a cavar un poco es fácil que termines encontrando una cueva, de hecho ya tienen exploraras unas 7500.

La parte turística tiene unos 3 km, de los cuales 2 km se hacen en un “trenecito” y el resto se hacen caminando. Es impresionante ver como hay una mini estación de tren en el interior de la cueva, y más aún ver la cantidad de gente que la visita.

Cueva de Postonja. Imagen del interior de la cueva desde el tren.

Las formaciones que se pueden ver son de muy diversos tipos y realmente espectaculares.

Cueva de Postonja. Vista superior de una de las galerías.

La riqueza en espeleotemas y la buena iluminación de estos hace que sea un verdadero placer para la vista el pasear por estas galerías.

Cueva de Postonja. Un poco de todo.

Las singulares características del interior de estas cuevas han dado lugar a especies endémicas de singular belleza, como el Proteus o varias de especias de arañas e insectos.

Museo del Proteus. El Proteus anguinus.

Cuesta asimilar que bajo tierra pueda haber salas tan grandes y más aun el tiempo que ha llevado al agua crearlas.

Cueva de Postonja. Detalle del tamaño de algunas estalagmitas.

En una zona con tantas cuevas es normal que la gente aprendiese a utilizarlas como parte de sus construcciones, y un ejemplo de ello es el Castillo de Predjamski, construido junto una cueva para aprovechar parte de ésta como estancias del castillo.

Castillo de Predjamski.

Los lagos también abundan en Eslovenia, y en esta ocasión visitamos dos de los más famosos: Bled y Bohinj, resultado de la erosión glaciar cuaternaria.

Lago de Bled.
Lago de Bohinj.
Lago de Bohinj.

Sin duda lo que más nos impresionó de nuestra breve visita a Eslovenia fue la Cueva de Skocjan. Esta cueva se forma el río Reka desaparece bajo tierra en Velika Dolina, transcurriendo bajo tierra durante 34 km, hasta llegar cerca del Mar Adriático. La UNESCO las declaró Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Cueva de Skocjan. Salida de la parte turística.
Cueva de Skocjan.
Cueva de Skocjan. La travesía turística iluminada.

Una de las cosas más impresionantes de ver. Un cañón subterráneo de más de 130 m de altura, escabado por el río. Desde lo alto se escucha el rugir de la corriente.

Cueva de Skocjan. Puente que cruza el cañón.

Aunque vimos bastantes cosas y bastante impresionantes, nos quedamos con ganas de más. Así que habrá volver….